Venom 3 nos ofrece una despedida a la altura de lo esperado.

Fui sin expectativas altas, pero con muchas ganas de ver Venom: El último baile. Las dos primeras películas de este antihéroe de Marvel me gustaron bastante, a pesar de su evidente mediocridad. Y una de las razones de que me gustaran tanto fue por el evidente cariño y esfuerzo que tanto la productora como su actor principal – Tom Hardy – pusieron para dar vida al personaje. Un personaje que nunca había tenido mucha relevancia dentro de las películas de Spider-Man, a pesar de su enorme popularidad. Y no, no quiero hablar de como lucía en Spider-Man 3

El caso es que esta trilogía ha supuesto el regreso por todo lo alto de nuestro simbionte favorito a la esfera mediática. Gracias a estas películas, Venom parece tener un futuro garantizado en la gran pantalla. Aún así, no nos equivoquemos. Venom: El último baile no es la mejor película de esta trilogía. Pero no nos adelantemos. Empecemos hablando de su trama.

Una historia de amistad y simbiontes

En esta cinta volveremos a acompañar a Eddie y Venom, quienes después de los hechos de la segunda película se han convertido en prófugos de la justicia. Con el gobierno tras ellos, nuestro dúo decide viajar hasta Nueva York para limpiar el nombre de Eddie y comenzar una nueva vida.

Sin embargo, todo se complicará cuando Knull, – el creador de los simbiontes -, decida enviar a sus Xenófagos tras ellos. Todo esto con el fin de encontrar y eliminar el Códice forjado a partir de la unión entre Eddie y Venom.

Por primera vez, nuestros protagonistas salen de San Francisco para embarcarse en un último viaje. Durante su aventura podremos verles interactuar entre ellos y enfrentarse juntos a toda clase de peligros. Todo esto mientras van conociendo a nuevos personajes y visitando lugares emblemáticos como Las Vegas o el Área 51.

Esta cinta se estructura como una road movie. Es decir, como una de esas películas cuya trama gira entorno a un viaje. Un viaje que usualmente acaba transformando a los protagonistas, haciendo que maduren o que su relación se estreche. Algunos ejemplos son filmes como Pequeña Miss Sunshine (2006) o Mad Max: Furia en la carretera (2015). Estando esta última protagonizada también por Tom Hardy.

Pero, ¿por qué os estoy contando esto? Pues precisamente, porque esta fue la parte que más disfrute de la película. Ver a Eddie y Venom viajando a través del país y viviendo nuevas experiencias juntos fue algo que me encantó. Y es que estos dos personajes siguen teniendo muchísima química entre ellos. Además, considero un acierto por parte de la directora Kelly Marcel, el hecho de sacarles de su “zona de confort” en esta entrega. Obligándoles a que se adapten y tengan que coexistir bajo otras circunstancias. Esto no solo ha ayudado a que su relación se fortalezca, sino que también ha aportado cierta frescura a la saga.

Venom: El último baile

Sin embargo, tengo que decir que, -dejando a un lado la relación entre nuestros dos protagonistas -, el resto de los personajes que aparecen en la cinta son bastante flojos o, en su defecto, estereotípicos. No hay ninguno de ellos que sea realmente memorable. El caso más claro es el de Rex Strickland, un alto cargo militar que funge como pseudo antagonista pero que ante una amenaza mayor, acaba colaborando con nuestros protagonistas y redimiéndose casi al final. No obstante, en lo particular, odié al personaje de Martin Moon y su familia. Entiendo porque están dentro de la película, pero creo que les dieron un protagonismo mayor del que deberían. Además, el personaje de Martin se me hizo en ocasiones bastante odioso. Aunque esto último no deja de ser una apreciación personal.

Knull, el villano definitivo de esta trilogía

Como ya mencioné anteriormente, el villano principal de Venom: El último baile es Knull, el creador de los simbiontes. En los cómics, Knull es un supervillano muy poderoso que suele estar relacionado con Venom y Carnage. Fue el creador de varias razas alienígenas, – entre los que se incluyen los simbiontes -, así como el creador de la Necroespada. Una poderosa arma que sería empuñada por Gorr el Carnicero de Dioses. Pero esa es toda historia…

El caso es que con un villano así, todos pensábamos en el potencial que tendría en la película y nos preguntábamos cómo harían Eddie y Venom para pararle los pies. Pues bien, aunque su presencia en pantalla impone bastante, lo cierto es que su rol en la cinta es bastante decepcionante.

No hace nada. Al menos no de manera directa. Tan solo se limita a mandar a sus Xenófagos tras nuestros protagonistas. Eso sí, gracias a una escena post créditos nos quedó claro que este villano aún tiene mucho recorrido por delante. Y que aún sigue siendo una amenaza para nuestro mundo.

El apartado técnico de Venom: El último baile

Siendo la película que es, no puedo acabar este análisis sin hablaros de los efectos especiales. Un apartado en el que Venom: El último baile cumple, aunque con algunos “peros”. Y es que aunque los simbiontes y el resto de criatura alienígenas luzcan muy bien, lo cierto es que hay algunas escenas en las que se sienten demasiado falsos. Esto lo he podido notar, sobre todo, en las escenas donde los simbiontes comparten pantalla con los actores reales o cuando es de día. Momentos en los que el CGI desentona bastante respecto al resto del entorno.

No obstante, no puedo negar que – a pesar de esto último -, todos los simbiontes lucen genial. Porque sí, en Venom: El último baile hacen su aparición varios simbiontes que nunca antes habíamos visto en pantalla. Todos con sus propias características y muy bien representados.

Esta cinta cuenta también con muy buenas escenas de acción. Algunas de ellas muy originales y dinámicas. Me gustaría destacar la escena del caballo o la pelea en el río contra las fuerzas militares de Rex Strickland, en la que Venom y Eddie se enfrentan a estos mientras son llevados por la corriente. En estas escemas podemos ver a Venom transformándose en distintos animales. Lo cuál no deja de ser un concepto bastante interesante y divertido de ver.

También me gustaría destacar la batalla final, en la cuál pudimos ver a todos los simbiontes en acción. Una batalla emocionante y llena de referencias que disfrutaréis sobre todo si sois fans del personaje.

Conclusión

Venom: El último baile es un muy buen cierre para esta trilogía. Supone un punto y final a esta historia de amistad y fraternidad entre Eddie y Venom. Una relación que se ha trabajado a lo largo de tres películas y que ha alcanzado su clímax en esta cinta.

A pesar de todos los agujeros de guion, los sinsentidos y de todos los fallos narrativos que pueda tener esta película… Lo cierto es que me lo he pasado muy bien viéndola. Venom: El último baile me ha hecho reír con algunas escenas, me ha hecho preocuparme por sus personajes e incluso he llorado con su final. ¿Qué más se le puede pedir a esta cinta?

Soy consciente de que esta película no es para todo el mundo. Por lo que solo os la recomiendo solo si os han gustado sus dos entregas anteriores o si queréis pasar un buen rato. Venom: El último baile es una de esas películas que te invitan a apagar el cerebro y a disfrutar del viaje.

Si os ha gustado este análisis no os olvidéis de compartirlo. Nos ayudaríais muchísimo. Para acabar, os dejamos por aquí un análisis sorpresa por si queréis echarle un vistazo.